En 2019 llegarán a la vida real las primeras aplicaciones blockchain que afectarán a la comunicación y al periodismo

December 21, 2018

 

Como un Melquíades del Siglo XXI, blockchain anuncia inventos sorprendentes para el nuevo año que afectarán a la comunicación y al periodismo. Probablemente, los teléfonos que no necesitan operadoras para realizar llamadas y los navegadores que permiten comprar con criptomonedas o recibir tokens de las webs que miramos, provoquen en algunos usuarios la misma sensación de magia que José Arcadio Buendía, el personaje que abre la novela “Cien años de soledad”, sintió cuando descubrió el hielo.

 

Todos estos ingenios forman parte del internet descentralizado que promete la  cadena de bloques y son las primeras aplicaciones que afectarán a la cotidianidad de nuestras vidas de navegantes móviles. La llegada de aplicaciones reales a la vida real será un revulsivo para una tecnología que hasta ahora se ha mostrado demasiado compleja para la gente. La máxima de PundiX, una de las compañía que trabaja en el desarrollo de estos nuevos teléfonos, es que las buenas blockchain deben mostrar una experiencia de usuario y un rendimiento infinitamente superior a los productos que existen en el mercado.

 

El navegador con criptomonedero incorporado que permite realizar pagos con criptomonedas, ejecutar transacciones, recibir tokens mientras surcamos las webs o interactuamos con las aplicaciones descentralizadas se llama Opera. Este navegador, que acaba de hacer públicas todas estas funcionalidades en Londres, cambiará la manera en que los creadores de contenidos se relacionan con los lectores y la publicidad, al poder ser remunerados directamente por usuarios y anunciantes, sin la centralización que supone esa institución que llamamos medio de comunicación. Incluso, estos navegadores podrían convertirse en minúsculos bancos.

 

 

El teléfono XPhone, de PundiX, no necesita de ninguna operadora móvil para funcionar, al utilizar su propia cadena de bloques para ejecutar llamadas, enviar mensajes o navegar por la red. Los primeros términales verán la luz en el primer semestre de 2019. Mientras tanto, Bitcobie, la compañía de formación blockchain que creó Álvaro Cobarro para contar con palabras sencillas los entresijos de  blockchain, traerá a España los primeros Xpos de PundiX. Se trata de un datáfono que permite comprar criptomonedas con la misma facilidad que una botella de agua. Pundi X es una empresa radicada en Singapur, que aspira a convertirse en el Wallmart (la gran cadena de supermercados estadounidense) del blokchain. Para ello, ha creado un nuevo ecosistema de comunicación blockchain integrado por datafonos, teléfonos, criptomonederos y tarjetas.

 

 

Pero el XPhone no será el único teléfono cripto que llegará al mercado el año que viene. El fabricante de teléfonos inteligentes taiwanés, HTC, acaba de lanzar Exodus 1, un móvil que lleva un monedero de criptomonedas incorporado y que sólo puedes adquirir con Bitcoin, Ethereum o Litecoin. HTC también acaba de anunciar recientemente que los Exodus 1 saldrán al mercado con el navegador Brave de serie. 

 

Brave, que bloquea los anuncios y no deja rastro de lo que vemos en la web, surgió hace aproximadamente un par de años de la mano del anterior CEO de Mozilla, Brendan Eich. Su aparición generó gran controversia en algunos de los diarios más importantes. Entre ellos, New York Times, The Washington Post o Wall Street Journal, quienes enviaron una carta a Eich en la que le acusaban de robar sus contenidos en beneficio propio. En la actualidad, Brave se ha reconciliado con muchos de estos diarios y hoy son parte de los más de 21.000 editores verificados que suma el navegador. Incluso Dow Jones Media Group anunció el pasado mes de abril una alianza con el citado navegador para ofrecer contenido de primera calidad a nuevas audiencias y poder probar el uso de blokchain en publicaciones digitales.

 

 

Brave, que ya cuenta con más de cuatro millones de usuarios al mes, es uno de los proyectos que pueden influir en la manera en que los creadores de contenidos y los editores se relacionan con las audiencias y los anunciantes. Brave es un comercializador de la atención que prestan los usuarios cuando se relacionan con un medio y remunera a los usuarios por compartir sus datos y prestar su atención con los anunciantes. El instrumento del que se sirve es Basic Attention Tokens (BAT), que envía los pagos de los anunciantes a Brave y a sus usuarios, para posteriormente ser utilizado para pagar contenido premium.

 

El año que viene también veremos las primeras aplicaciones reales de blockchain en el ámbito de la propiedad intelectual. Periodistas, fotógrafos, músicos, cineastas o, en definitiva, cualquier creador de contenido, va a poder seguir la pista de dónde se ha publicado su obra y reclamar el pago de derechos de autor en el supuesto de que la obra se reproduzca sin el consentimiento del autor de la misma.

 

Los creadores también podrán escribir en contratos inteligentes la manera en que se consume su obra.  Varias empresas en el mundo trabajan en la construcción de estos servicios y en 2019 veremos las primeras aplicaciones reales. Algunas, como el buscador chino Baidu ya utiliza blockchain e inteligencia artificial para proteger los derechos de autor de sus creadores en la enciclopedia que está creando.

 

 

También en 2019 veremos caso reales de micropagos en los medios de comunicación, que permitirán la compra de artículos, reproducciones de vídeos, noticias, fotos, dibujos, alertas de noticias o minutos de lectura por fracciones de euros, dólares o bitcoin. La cadena de bloques permite el acceso a contenidos específicos sin tener que pagar la suscripción a todo el medio. La compañía alemana SatoshiPay, participada por el grupo Axel Springer, ya ha llegado a un acuerdo con el principal medio de noticias de tecnología de Reino Unido, The Register, para vender sus contenidos digitales con una criptomoneda.

 

Los nuevos navegadores Blockchain también permitirán conocer la trazabilidad de cualquier contenido y conocer el beneficio que generan los productos periodísticos, lo que podría introducir cambios en la remuneración de los creadores y modificar la relación entre medios y periodistas. Esta cualidad podría ir en detrimento de la calidad de los contenidos y de los propios periodistas, al sentirse presionados para crear productos que piensen rentables.

 

Incluso, los editores, empresas, instituciones o cualquier persona podrá subastar la realización de informaciones, entrevistas o reportajes de investigación y adjudicárselo a quien presente el mejor proyecto

 

Por último, las redacciones blockchain serán cosmopolitas y las empresas periodísticas descentralizadas y digitales. Se podrá contratar periodistas de todo el mundo, sin importancia del lugar donde residan y pagarles con criptodivisas.

 

 

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